coronilla de las almas hostias. Coronilla de Reparación al Corazón Eucarístico

En un Rosario. agustin del divino corazon 

En vez del Padre Nuestro:

Santísima Trinidad:Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente; os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres pecadores.

En vez del Ave María (diez veces):
V. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo.
R. Y os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

En vez de Gloria:
Por siempre sea adorado, mi Jesús Sacramentado.

Al final de la coronilla, repetir 3 veces:
V. Corazón agonizante de Jesús:
R. Reparo toda irreverencia contra vuestro Corazón Eucarístico. Amén.

http://diosmehablahoy.globered.com/categoria.asp?idcat=167

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pedido de la Virgen. cada tercer lunes. Novena en Reparación a los Sagrados Corazones Dolientes, de Jesús y María.

La Santísima Virgen dictó a Luz de María, el día 8 de enero de 2018 una Novena.

Para realizar cada tercer lunes de mes, durante nueve meses.

Se trata de una Novena en Reparación a los Sagrados Corazones Dolientes, de Jesús y María.

 

INTENCIONES DE REPARACIÓN

  • ante las herejías,
  • ante el paganismo,
  • ante la muerte de inocentes,
  • ante la falta de cumplimiento de algunos de Mis hijos predilectos a sus promesas de consagración,
  • ante la falta de amor del hombre hacia sus semejantes.

 

Esta reparación por Mis peticiones anteriores la deberán iniciar con la oración del Credo.

Luego con la oración del Santo Rosario y recibiendo a Mi Hijo en la Eucaristía.

 

PROMESAS

Preparados conscientemente de corazón, con alma, potencias y sentidos para que ese ofrecimiento alcance a la vez para quien lo ofrece estas gracias:

  • Intercederé por la Paz en todo instante de la vida del que cumpla este ofrecimiento.
  • Seré consuelo en los instantes de dolor.
  • Intercederé para que no oculten sus pecados ni sean instrumentos del mal.
  • Me mantendré atenta y alejaré todo indicio de soberbia.
  • Les auxiliaré para que alcancen el Don de la humildad.
  • Me mantendré en constante bendición de sus hogares.
  • A Mis hijos predilectos les concederé por disposición de la Trinidad Sacrosanta, la virtud del servicio a Mi Hijo con todas sus fuerzas y de esa forma serán quienes dispongan a las almas a entregarse a Mi Hijo, siendo pastores verdaderos, predicadores, liturgos y maestros en el Amor de Mi Hijo hacia el pueblo.

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA: 8 de enero 2018

Fuente: https://www.revelacionesmarianas.com/

CON ESTA CONSAGRACION DE MONTFORT, MARIA HACE MILAGROS EN NUESTRAS VIDAS.

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO
Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a
Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced
que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud,
dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella
mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandí-
sima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! tan
miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente
me hubiera perdido.
Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y
en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa
cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os
ofendo; me hace falta para detener los eternos y mereci-
20
dos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para
pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me
hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta,
en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad,
buscar en todo vuestra mayor gloria.
¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta
misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera
hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por
María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente
daros las gracias por tan grande beneficio! María está en
mí.
Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo!
Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella?
¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo,
que permitáis tal desgracia, que mejor quiero
morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces,
como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado
en vez de todas mis cosas.
¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía
no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago
ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga.
Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que
no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os
ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna
es de Vos.
¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias,
plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida
verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca
y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.
¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y
mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno
maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para
que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural,
crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta.
Amén.
Oh, Jesús, que vives en María
Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y
reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida
para vivir tan sólo para Ti.
Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu
Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus
normas y el ardor de tu eterna caridad.
Danos parte, Señor, en tus misterios para que te
podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces,
y en pos de ti podremos caminar.
Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre
el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano,
para la gloria del Padre celestial. Amén.

http://www.smlm.org/consecration_33_espanol.pdf

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud,

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO
Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a
Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced
que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud,
dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella
mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandí-
sima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! tan
miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente
me hubiera perdido.
Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y
en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa
cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os
ofendo; me hace falta para detener los eternos y mereci-
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dos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para
pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me
hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta,
en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad,
buscar en todo vuestra mayor gloria.
¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta
misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera
hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por
María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente
daros las gracias por tan grande beneficio! María está en
mí.
Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo!
Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella?
¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo,
que permitáis tal desgracia, que mejor quiero
morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces,
como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado
en vez de todas mis cosas.
¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía
no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago
ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga.
Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que
no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os
ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna
es de Vos.
¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias,
plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida
verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca
y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.
¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y
mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno
maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para
que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural,
crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta.
Amén.
Oh, Jesús, que vives en María
Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y
reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida
para vivir tan sólo para Ti.
Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu
Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus
normas y el ardor de tu eterna caridad.
Danos parte, Señor, en tus misterios para que te
podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces,
y en pos de ti podremos caminar.
Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre
el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano,
para la gloria del Padre celestial. Amén.

http://www.smlm.org/consecration_33_espanol.pdf

Necesitamos a María para morir a nosotros mismos

CONSAGRACION COMPLETA. EN EL SIGUIENT EN LACE.

http://www.smlm.org/consecration_33_espanol.pdf

 

DÍA 15º.
Por aquel tiempo se presentaron algunos, que le
contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado
Pilato con la de los sacrificios que ofrecían, y respondiéndoles,
dijo: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores
que los otros por haber padecido todo esto? Yo
os digo que no, y que, si no hiciereis penitencia, todos
igualmente pereceréis. Aquellos dieciocho sobre los que
cayó la torre de Siloé y los mató, ¿creéis que eran más
culpables que todos los hombres que moraban en Jerusalén?
Os digo que no, y que, si no hiciereis penitencia,
todos igualmente pereceréis. (San Lucas, cap. 13, 1-5)
Necesitamos a María
para morir a nosotros mismos
Para vaciamos de nosotros mismos es menester
morir a nosotros mismos todos los días; es decir, es menester
renunciar a las operaciones de las facultades de
nuestra alma y de los sentimientos de nuestro cuerpo; es
menester ver como si no se viese, oír como si no se oyese,
servirse de las cosas de este mundo como si no se
sirviese uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir todos
los días. (1 Cor 15, 31).
Si al caer el grano de trigo en la tierra no muere,
permanece solo y no produce fruto bueno (Jn, 12, 24). Si
no morimos a nosotros mismos y si nuestras devociones
más santas no nos conducen a esta muerte necesaria y
fecunda, no produciremos fruto alguno, y serán inútiles
nuestras devociones; todos nuestros actos de justicia estarán
mancillados por el amor propio y la propia voluntad,
lo que hará que Dios tenga por abominación los mayores
sacrificios y las mejores acciones que podamos
ejecutar, y a nuestra muerte nos hallaremos con las manos
vacías de virtudes y de méritos, y no tendremos una
centella del amor puro que sólo se comunica a las almas
muertas a sí mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo
en Dios.
Es menester escoger entre todas las devociones a la
Santísima Virgen, la que más nos lleve a esta muerte
propia, como que es la mejor y más santificante, porque
ni es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo
más factible y practicado por la mayoría es lo más perfecto.
Como en el orden de la naturaleza hay operaciones
que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo
en el de la gracia hay secretos que se ejecutan
en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales
y divinas que consisten en vaciarse de sí
mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección.
(Tratado de la Verdadera Devoción…, núms. 81 y 82)

SIN DUDA, DEBEMOS SER TODOS DE MARIA PARA SER TODO DE JESUS.

JESUS QUISO UNA MADRE, Y LA AMO TANTO, QUE QUISO QUE FUERA NUESTRA MADRE Y REINA. Y SIN ELLA NO HACE NADA. PORQUE DIOS ES HIJO, Y EL HIJO AMA.

Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María   

Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María   

   

Purísima Madre mía, quiero consagrarte mi

corazón, mi voluntad, mi vida entera.

Llévame al Corazón de tu Divino Hijo Jesús, para que El

habite en mí. Quiero ser totalmente tuyo Madre mía y a

partir de hoy, servirte fielmente en lo que me mandes.

Sé dulce compañía en mi vida, no permitas que jamás me

separe de Ti y en la hora de la muerte ven a buscarme

para gozar de la eternidad en Tu compañía.

Bendita y Alabada seas por siempre Madre Mía.

Amén.

PLEGARIA DE LA MAÑANA A LA SANTÍSIMA VIRGEN

PLEGARIA DE LA MAÑANA A LA SANTÍSIMA VIRGEN

 

Mamá dulcísima, ya estoy despierto y corro a tus brazos maternos. Bien sé, oh Mamá, que tienes en tu regazo al gracioso niñito Jesús; por El es precisamente por lo que quiero venir a Ti, y nos tendrás juntos a los dos. ¿No eres Tú también mi Madre? Dame tu mano, y heme aquí ya en tus brazos… Mamá Santa, permíteme que le dé un beso a Jesús y luego a Ti.

Oye, en este día no descenderé para nada de tus rodillas; Tú me harás de Mamá. Dirige todos mis pensamientos a Jesús; con tu mirada fija en Jesús, guía las mías para mirar a Jesús; une mi lengua a la tuya, y así resuene unida nuestra voz para orar, para hablar siempre de amor… Jesús estará contento al escuchar en mi voz la voz de la Mamá.

Madre mía, perdóname si soy demasiado atrevido; haz que mi corazón palpite en el tuyo; dirige mis afectos y mis deseos a Jesús; y mi voluntad, encadenada a la tuya, forme dulce cadena de amor y de reparación a su Corazón Divino, para reconfortarlo por tantas penas y ofensas. Mamá querida, asísteme y guíame en todo; dirige mis manos a Jesús, y no permitas que jamás yo haga acciones indignas con que pueda ofenderlo.

Oye, oh Mamá, mientras yo esté en tu regazo, tu tarea sea la de hacerme del todo semejante a Jesús… Veo que Jesús sufre y yo no… ¡Cuánto quisiera sufrir con El! Mamá Santa, dile Tú una palabra, dile a Jesús que me conceda sufrir en unión con El, que juntos lloremos y que todo lo hagamos en común. De Ti lo espero todo; con tus manos me darás el alimento, el trabajo, las disposiciones de lo que debo hacer, y sobre tus rodillas haz que me quede unido a Jesús.

Mamá querida, Tú me bendices, y tu bendición me asegure que en todo me harás de Madre.

Leer más: http://cristinajhs.webnode.es/news/a-nuestra-madre-por-la-manana/

La oración que proviene del miedo, no me agrada

13-08-02

F. Ahora mi oración se transformó en alegría. Hace un rato estaba turbada.

J. Yo quiero que seas feliz.

P. Desde que naciste te he estado preparando para esto.

Reza por los pecadores, por tus enemigos, por los que te piden oración, pero reza con alegría y con fe, no con

angustia y preocupación. La oración que proviene del miedo, no me agrada

http://www.diosjesustehabla.com/Fabiana/home_Fabiana.htm

como orar en lenguas.

la oracion en lengua es una oracion del ESPIRITU SANTO EN NOSOTROS.

por tanto todos los bautizados, ya sean ortodoxos, catolicos, o protestantes, pueden orar en lenguas.

aca les ponga un ejemplo de un sacerdote orando en lenguas.

son sonidos no entendibles, que nos dan paz, que hace que nuestro corazon, se serene, nuestra mente piense en Dios, y lo mas importante. al demonio le molesta.

muchas personas han avanzado en la vida de oracion con la oracion en lenguas.

el padre pio oraba rosarios en lenguas.

y nosotros, hagamos igual. oremos con esta belleza, de oracion.

otra forma de comenzar es asi.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu amadísima Esposa, ven.
(3 veces)

y dejar que el amor de Dios se manifieste, su Espiritu SAnto. amen.

CORONILLA DEL AMOR 

HORAS NOCTURNAS DE REPARACIÓN. libro apostolado de reparacion. agustin del divino corazon.

CORONILLA DEL AMOR
En las cuentas del rosario:
En las cuentas grandes:
Sagrados Corazones de Jesús y de María; sed nuestro amor y salvación.

En las cuentas pequeñas (10 veces):
Jesús y María os amo. Salvad almas.

Al final del rosario, repetir tres veces:
Sagrados Corazones de Jesús y de María; haced que os ame cada vez más.

DIA 13
Reparad por todas almas que violan la justicia, la honestidad.
Jesús dice:
Hijo querido: si los hombres alcanzasen a medir el gran amor que les tengo, no propiciarían a mi Divino Corazón tantos sufrimientos, tantos latigazos a Mi Cuerpo Santísimo.
No os canséis, alma reparadora, de ofrecer vuestros sacrificios, vuestras oraciones pidiendo por la conversión de los pecadores. Muchas almas perecen porque no hay quien ore por ellas; los sacrificios que un alma hace, en vida, a favor de sus hermanos tienen gran recompensa en el Cielo.
Vosotras almas reparadoras que atendéis generosamente a mi llamamiento de amor: dais consuelo y alivio a mi sufrimiento, porque la justicia humana flaquea, mientras que la justicia Divina es una balanza perfecta en su peso porque muchas almas dicen no creer en la existencia del infierno; infierno que está superpoblado de almas que en vida fueron escépticas a este estado perpetuo de castigo. Dad consuelo y alivio a mi sufrimiento, porque muchos de mis hijos pierden su vida en las guerras y en los conflictos armados, hijos inocentes, hijos rectos en su proceder, hijos que no hacían mal a ninguno porque la injusticia social prima sobre los deberes del ciudadano, porque muchos mueren de hambre a la intemperie.
Estas son algunas de las causas para mi dolor; dolor que es menguado por los sacrificios, por las penitencias de las almas víctimas expiatorias; dolor que es menguado, también, por las almas fieles a la hora nocturna de reparación; hora que es suave refrigerio, hermosa melodía, salmodia preciosa de oración, hora en que los mismos Ángeles quedan estupefactos ante vuestra perseverancia y celo en vuestro desvelo de amor.
Reparad, pues, para que los hombres actúen con justicia, con honestidad. Reparad, pues, para que los hombres sean más solidarios, más desprendidos de los bienes terrenales. Reparad, pues, para que los hombres piensen y hagan algo a favor de los más necesitados. Reparad, pues, para que los hombres crean en la existencia del Cielo, del Purgatorio y del Infierno. Reparad, pues, para que los hombres sean más pacíficos y menos violentos; para que cese la guerra y la pérdida de vidas humanas.
Hijo amado: rogad al Padre Eterno para que la tierra vuelva a su orden primero, porque tanto pecado ha rebozado el cáliz de mi Sagrado Corazón. Rogad para que la humanidad entera haga caso a las advertencias del final de los tiempos.

Alma Reparadora:
Mi Jesús amado; no soy digno de vuestra predilección; no soy merecedor de vuestro gran amor; amor que suscita en mi corazón un deseo de seguir vuestras huellas, un deseo de donación total a vuestro Divino Querer.
Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota, abre mi corazón para recoger vuestra Preciosa Sangre desperdiciada; despierta mis sentidos para reparar en esta hora nocturna porque son muchas las almas que abusan de vuestras gracias; ponen en alto riesgo su salvación porque el pecado se adentró en sus corazones e hizo nido de víboras; el pecado les puso mordaza en su boca para no alabaros; el pecado las ensoberbeció, el pecado las alejó de vuestra compañía, les puso una barrera que las separa del Cielo, son autómatas que no miden las consecuencias de sus ruines acciones; acciones que las llevarán a las profundidades del averno, a recibir el justo pago.
Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que toman la justicia en sus manos abusando de su autoridad.
Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que no creen en la existencia del infierno; despertadlas de su adormilamiento, ¡oh, bondadoso Jesús mío! Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que se toman el derecho de acabar con la vida de personas inocentes, almas que tienen corazón duro, corazón de pedernal para recibir vuestros flechazos de Amor Divino.
Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que acumulan riquezas materiales y no las comparten con los necesitados.
Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que rechazan vuestras manifestaciones de amor, encadenadlas a vuestro Sacratísimo Corazón y concededles verdadera contrición de sus culpas y pecados.
Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que infringen los derechos humanos; dadles a conocer, que si no se arrepienten de sus pecados, acérrimos sufrimientos les espera después que hayan sido juzgados.

ORACIÓN FINAL
Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.